INVESTIGACIÓN

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El problema económico de la pobreza

Francisco gallego

El problema económico de la pobreza

Francisco Gallego, profesor del Instituto de Economía UC y director científico de J-PAL Latinoamérica, cree en la educación de calidad como la vía para superar las desigualdades y las carencias que han acompañado toda la historia de las naciones más necesitadas.

"Si tengo que apostar a cómo solucionar la pobreza en Chile, mi respuesta es una sola: buena educación. Cuando hay buena educación, las personas no solo pueden mejorar su capacidad de generar ingreso, sino que además empiezan a exigir sus derechos, se organizan para hacerlos valer y no aceptan un 'No' como respuesta". Habla el profesor del Instituto de Economía de la Universidad Católica Francisco Gallego, Ph.D. in Economics del Massachusetts Institute of Technology (MIT), de Estados Unidos.

Los temas de interés del profesor Gallego están centrados en pobreza y educación, con trabajos en áreas como desarrollo económico, historia económica, economía de la educación, desarrollo de las instituciones y economía política, todos ellos parte de lo que lo ha apasionado desde que era un estudiante. En esos días en que decidió seguir ingeniería comercial para estudiar economía y luego, estando ya en la Universidad Católica, descubrió que podía hacer un aporte a través de la investigación. "Porque estoy convencido que es una cuestión súper importante para el país", confiesa.

Autor de más de 44 publicaciones especializadas a nivel internacional, en revistas académicas o como capítulos de libros, comentarios y documentos de trabajo, de las cuales 16 tienen rango ISI, las ideas de este joven profesor se han hecho valer especialmente en el marco del conflicto estudiantil que vive Chile, donde ha sido invitado a diferentes lugares para entregar su visión del problema.

"No me considero un experto en educación, sino más bien vengo trabajando en estos temas desde mi tesis de pregrado y aquí hay muchas preguntas que, tanto yo como otros investigadores, hemos estado tratando de responder desde hace años, y cuyas respuestas son muy relevantes en el momento actual", señala.

Aclara, eso sí, que la investigación no tiene respuestas para todo y en ese sentido asimila su labor a la de un artesano: "Primero porque es un trabajo que, si bien recibe aportes de alumnos, pares y colegas, se hace fundamentalmente en solitario. Y segundo, porque tomo una pregunta específica, por ejemplo, un pedacito de este gran tema de la educación y estoy harto tiempo tratando de contestarla en un paper. Voy corrigiéndolo, tal como el artesano hace con su objeto, hasta que finalmente llego a la respuesta que creo es la más adecuada", explica.

A su juicio en esta labor tampoco existen los absolutos. "Nadie puede dar todas las respuestas a un problema y resolverlo todo de una sola vez. Se necesitarían varias generaciones para llegar a eso", dice, y estima que en esto el camino es largo de recorrer.

Determinante fundamental

Como director científico e investigador afiliado de la oficina de América Latina de Abdul Latif Jameel Powerty Action Lab (J-PAL), Francisco Gallego forma parte de una red internacional de académicos que investigan en temas de pobreza, implementando evaluaciones experimentales de intervenciones relacionadas con la superación de la misma. En este campo, ha trabajado mucho en el ámbito del desarrollo económico, que, según define, trata de dos preguntas básicas: ¿Por qué hay países pobres? Y ¿por qué, dentro de los países, hay personas pobres?

"En ese contexto, el tema de la pobreza tiene su lugar y la educación también, porque si uno pudiera mejorar la calidad de aquella podría mejorar asimismo la distribución del ingreso y ayudar a salir de la pobreza a muchos ciudadanos. La educación es un determinante fundamental de la pobreza", enfatiza.

Señala como ejemplo uno de sus estudios en J-PAL –que además es un proyecto Fondecyt– llamado "El rol de la información en las elecciones de colegios: un estudio experimental para familias de nivel socioeconómico bajo", que analizó las creencias de los padres chilenos acerca de los establecimientos educacionales y cuyo resultado lo sorprendió.

"En el estrato socioeconómico bajo creen que los colegios son todos iguales, porque, como son pobres, no tienen tanta educación. Entonces es un problema de información. Y después, en educación superior pasan cosas bastante parecidas", explica.

También en J-PAL, Francisco Gallego ha investigado acerca de las expectativas de las personas frente a los retornos universitarios: "Si tú le preguntas a un joven que egresa –incluso de un colegio técnico profesional– cuánto cree que va a ganar si no sigue estudiando y cuánto cree que va a ganar si va a la universidad, el número que te da respecto a la universidad es correcto, pero el que responden sobre no seguir estudiando es excesivamente bajo... Entonces, como hay tanta sobredimensión de los retornos de la universidad, hay mucha gente que está eligiendo carreras que no le darán un buen futuro, más allá de su vocación. A mi juicio, eso también se debe a la falta de información y, en último término, de una buena educación", insiste.

Además, este científico social, como él se define, encabeza en Chile el estudio "Information on vocacional education in Chile", que se lleva a cabo gracias al convenio MIT International Science and Technology Initiative y la Universidad Católica, MISTI-UC, junto a sus contrapartes del MIT Esther Duflo y David Arthur, que busca mejorar la información sobre tasas de empleo y sueldos que reciben quienes han estudiado en liceos técnicos.

Francisco Gallego aclara que en materia de pobreza y educación hay que poner el foco donde corresponde y ese es en que los niños aprendan: "Esto no significa que no haya que modificar algunas cuestiones, sino que uno puede partir de lo bueno que hay y potenciarlo", explica.

En ese sentido, es un convencido de que la investigación y la economía tienen mucho que aportar: "Yo no estoy contento con la distribución del ingreso que hay en Chile. Y la pregunta ahí es cómo arreglarla. Pero también es bien importante decir que nuestra desigualdad es histórica. Entonces, insisto, la respuesta es la educación, junto con otras cosas que van aparejadas a ella como salud digna, cultura, vida sana y un largo etcétera".


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