INVESTIGACIÓN

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En busca de la temperatura perfecta

leonardo veasEn busca de la temperatura perfecta

 Su trabajo en la reparación de miles de viviendas sociales, en 1997, produjo un cambio radical en Leonardo Veas, profesor de la Escuela de Construcción Civil UC. Ahí conoció lo vital que es el confort térmico dentro de los hogares para la salud y el medio ambiente.

Al volver a Chile, tras terminar un masteren España, a Leonardo Veas, profesor de Construcción Civil de la UC, le encomendaron una tarea muy delicada. Ésta no solo le llevaría dos años de trabajo, sino que terminaría definiendo su área de investigación principal: las variables medioambientales que hacen a un recinto eficiente y sustentable.

Era el invierno de 1997 cuando 47 mil viviendas sociales de todo el país comenzaron a videnciar una falla en su construcción, dejando que toda la humedad de la estación entrara sin freno. Se trataba de las "casas Copeva". "Fue un trabajo titánico. Solo en Santiago había 10 mil con problemas", cuenta el académico.

La empresa constructora y la que proveería los materiales para los arreglos contrataron al DeconUC, entidad de la Escuela de Construcción Civil UC que presta servicios externos, para que supervisara los trabajos. Ello requería un ejército de personas en terreno, labor que tuvo que supervisar Leonardo Veas.

"Estuve dos años viendo las consecuencias de la alta condensación y del mal control de la temperatura en esas casas. Los niños tenían enfermedades broncopulmonares y vivían tosiendo debido a la humedad que traspasaba los muros", recuerda el académico.

Eso marcó un antes y un después en la carrera de Leonardo Veas. "Nunca me había acercado a estos temas de la física de la construcción, que van desde el confort térmico hasta la eficiencia energética", asegura.

Ese cambio de foco lo llevó, en 2000, a realizar un doctorado en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) para profundizar en temas como arquitectura y clima, construcción sustentable y eficiencia. "Volví a Chile con el bichito para desarrollar temas como la temperatura y humedad al interior de los recintos", dice el académico.

Ese ímpetu no solo lo atacó a él, sino que también permeó las nuevas directrices de Construcción Civil UC. Hace un par de años, la Escuela reorganizó su trabajo y hoy los profesores se agrupan bajo tres líneas de investigación: gestión de proyectos, construcción sustentable y tecnología. Pero hay un cuarto eje, y el más importante para Leonardo Veas, que cruza transversalmente las otras tres líneas: el diseño sustentable. Un parámetro, dice, que desde ahora debiera definir el éxito de una construcción.

Megaproyectos

Leonardo Veas actualmente es la cabeza de la Dirección de Investigación y Desarrollo de Construcción Civil y está al frente de tres grandes proyectos concursables en alianza estratégica con la Universidad del Bío-Bío (dos Fondef y un Innova Corfo).

"La Escuela tiene 60 años y nunca había ganado un proyecto concursable grande y ahora tenemos tres. Es un hito y estamos muy motivados, todos tomamos la bandera de la sustentabilidad", asegura el docente. Un cambio de foco que espera también llegue a la sociedad.

Hasta ahora está optimista sobre la gente y quienes participan en la cadena de construcción. De a poco, dice, todos los actores debieran ofrecer y exigir viviendas sustentables que no solo permitan ahorrar luz, por ejemplo, sino que también sean verdaderamente amigables con el medio ambiente.

"Creemos que es factible entregar viviendas certificadas, no solo en su vulnerabilidad sísmica sino también en su eficiencia térmica y energética, sin elevar de una manera notoria los costos a los usuarios", cuenta el académico refiriéndose como ejemplo al trabajo que están realizando en uno de los proyectos Fondef.

"Nuestra apuesta es que en unos 15 años la gente estará dispuesta a valorar estas cosas en una vivienda", asegura Leonardo Veas.

 


No a las rendijas

Un segundo Fondef en marcha entre la Escuela de Construcción Civil UC y la Universidad del Bío-Bío busca establecer las clases de infiltración aceptable en edificios.

Una de las cosas más complejas en construcción, explica Leonardo Veas, es asegurar la calidad del aire al interior de un recinto, especialmente considerando los períodos en que se debe calefaccionar. Aunque se controle la apertura de ventanas, los materiales en paredes y pisos dejan escapar el calor al igual que la rendijas producidas por un mal ajuste de los marcos de las ventanas o, incluso, por la desprolija unión entre paneles.

En Chile, solo el calor que se pierde a través de los materiales está reglamentada, pero las infiltraciones no. "Mediciones hechas en la Octava Región muestran que del 100% por ciento del calor que se pierde, entre el 20% y el 60% se debe a las rendijas", dice el académico de la UC.

El objetivo del proyecto solicitado por el Minvu es establecer distintas clases de infiltraciones y soluciones según la zona donde se va a construir.


Hogar etiquetado

Así como se testea el rendimiento de un auto cuando ya está completamente ensamblado, en la mayoría de los países desarrollados se mide la calidad de una vivienda ya construida. En Chile eso no pasa.

"Aquí lo que se fiscaliza es el cumplimiento de las normas que dicen cómo se tienen que hacer las cosas, pero no lo que la vivienda debe cumplir", explica Leonardo Veas. "Ellas establecen qué tipo de ladrillo se debe usar, por ejemplo, para asegurar un buen comportamiento térmico, pero no si la construcción realmente lo tiene", explica el académico.

Para subsanar lo anterior y mejorar la calidad de la construcción de viviendas en Chile, las escuelas de Construcción Civil de la UC y del Bío-Bío se unieron en un Fondef. Leonardo Veas dirige el grupo de 25 investigadores de ambas universidades que están trabajando en cuatro módulos diferentes que engloban seguridad, durabilidad, habitabilidad y sustentabilidad. A ello, se suma la medición de la huella de carbono de las construcciones.

El objetivo, explica el académico de la UC, es crear un modelo de certificación (parecido al de los electrodomésticos) para cada ítem según área geográfica y tipo de vivienda. "Todo parámetro tendrá una etiqueta, por ejemplo, como la de los refrigeradores, que permita discriminar entre las distintas opciones. Así el nivel E será el mínimo aceptable y el A el más eficiente", agrega.

Establecidas las clasificaciones y las formas de medirlas, serán probadas por tres empresas constructoras en sus respectivas obras. Además, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), que solicitó el estudio, incorporará paulatinamente en la normativa estas mejoras.


Edificios públicos eficientes

Desde hace algunos años, la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, ente a cargo de todos los edificios públicos que se construyen en Chile, comenzó a incorporar a sus proyectos criterios de eficiencia energética y calidad medioambiental. Con varias obras ya en pie, decidió evaluar si dichas medidas están dando resultados.

La escuelas de Construcción Civil de la Universidad Católica y del Bío-Bío, junto con el Dictuc y el Idiem –dependiente de la Universidad de Chile– tomaron esa misión bajo el financiamiento de un proyecto Innova Corfo. Para hacer un diagnóstico y proponer mejoras, los organismos fueron a medir dos recintos por zona de estudio para compararlos, uno con medidas de la eficiencia en su construcción y otro sin ellas.

El Idiem trabajó en la Segunda Región, el Dictuc en Copiapó, la Universidad  del Bío-Bío en Concepción y Construcción Civil de la UC en Cochrane y Aysén. En cada lugar realizaron encuestas a sus cupantes, además de medir la calidad del aire, iluminación, acústica, humedad y otros. El diagnóstico no resultó bueno.

Es el caso de una escuela que la UC evaluó en el sur del país y donde encontró que sus salas de clases tenían 4 mil partículas por millón de CO 2."Los estándares internacionales para calidad de aire dicen que no debiera haber más de mil", explica Leonardo Veas, quien dirige el proyecto.

El trabajo ahora es proponer mejoras. "Estamos generando manuales de buenas prácticas, tanto para los diseñadores como para quienes gestionan los edificios. Si éstos no se administran bien, las medidas no tendrán efecto", dice el académico.